“Marea naranja” por la libertad de educación y en contra de la Ley Celaá

El pasado domingo, día 22 de noviembre, las calles de Madrid, y las de más de cincuenta ciudades de toda España, se teñían de color naranja, resonando al unísono al grito de “libertad, libertad, libertad”.

Globos naranjas, banderas, lazos del mismo color, bocinazos y aplausos animaron la jornada inundando las calles del clamor popular de las familias. Y, como exige ahora la pandemia, todas las manifestaciones fueron en coche.

Bajo el lema “La educación que queremos para nuestros hijos”, la Plataforma Más Plurales, convocaba a las 11 de la mañana a una manifestación en contra de la Ley LOMLOE, conocida como Ley Celaá.

Las familias salieron a la calle para hacer oir su voz, y hacer valer su derecho de elegir la educación que quieren para sus hijos.

Desde la Plataforma Más Plurales, que integra a asociaciones de padres y madres de alumnos, sindicatos y diferentes colectivos del sector de la educación concertada, se leyó un manifiesto pidiendo la continuidad de la pluralidad democrática en nuestro sistema educativo, defendiendo la complementariedad de las redes pública y privada-concertada.

«Ha llegado el momento de dejar claro que no toleramos límites ni recortes a nuestra libertad de enseñanza, porque en ella nos jugamos la educación de nuestros hijos y el futuro de nuestra democracia», manifestaba desde el escenario Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos COFAPA.

Antonio Amate, coordinador de la plataforma organizadora, recordaba que «España es de los españoles, no de los políticos. Si hay algo que no nos gusta de lo que hacen en el Congreso, habrá que decir ‘no’ en la calle». Defendió que la imagen de ayer de las principales ciudades atascadas demuestra que su lucha «es cosa de los padres con sus hijos».

Para Alfonso Aguiló, presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza, CECE, esta reforma supone «un intento paulatino de nacionalización de la enseñanza que recuerda a tiempos anteriores, porque cada vez se dice con más descaro que la enseñanza tiene que ser sobre todo pública cuando lo que diferencia a los estados democráticos de los autoritarios es que el espacio público lo gestiona la sociedad».

Los principales motivos de protesta son:

  • La falta de libertad de elección de centros escolares.
  • El ataque contra la concertada, ya que no se permitirán abrir nuevos centros ni más unidades en los que ya existen.
  • La supresión progresiva de los centros de educación especial, públicos y privados, para integrar a estos alumnos en colegios ordinarios.
  • El perjuicio de la asignatura de Religión, cuya valoración será inferior al desaparecer la asignatura alternativa, Valores. 
  • La falta de mejoras reales, para el personal de los centros educativos, ya que la LOMLOE no incluye ni una sola mejora para equiparar y mejorar sus condiciones laborales, además de poner en peligro los puestos de trabajo.

La manifestación de este domingo ha sido una más, de las cuatro que la Plataforma Más Plurales ha convocado a lo largo de este mes de noviembre frente al Congreso de los Diputados y en los centros escolares, para paralizar la nueva ley de educación, una ley fuertemente intervencionista que promueve la restricción de derechos y libertades ciudadanas y atenta contra la pluralidad de nuestro sistema educativo, tramitada sin consenso con la comunidad educativa ni la sociedad civil.

Desde el colegio defendemos y apoyamos el derecho que tienen las familias a elegir libremente una educación en valores que quieren para sus hijos.

La “marea naranja” seguirá luchando por la pluralidad de educación, en defensa de los valores democráticos, y la libertad de elección de las familias.

Para que tengamos una educación  más plural, más libres, más igual.

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