Paso a paso: Roma 2019… para gigantes (día 2)

Hoy empezamos bien temprano nuestro periplo por Roma. Desde las 8.00 de la mañana ya estábamos en marcha para el día que nos esperaba.

Y efectivamente empezamos con «emociones fuertes«: un atasco monumental en el metro que cogíamos, Gizela que casi sale volando en el vagón y a la que D. José Luis «le salvó la vida» (estuvimos bromeando todo el día con ello). Así… a ritmo alto de pulsaciones hasta llegar a nuestra primera parada del día: los Scavi Vaticanos.

Si no habéis estado y tenéis la oportunidad… no os los podéis perder: son las excavaciones arqueológicas que se han llevado a cabo para establecer exactamente dónde estaba la tumba de San Pedro. Es espectacular: una guía-arqueóloga, ¡gracias Cristina!, para nosotros solos. Fuimos unos privilegiados: solo entran al día 250 personas de todo el mundo. Y fuimos unos de esos que pudimos disfrutar de la necrópolis y de la aventura que ha supuesto descubrir el sitio exacto donde estaban los restos del primer papa de la historia.

Luego, la siguiente parada: la visita a la Basílica propiamente dicha: la Piedad de Miguel Ángel y las explicaciones de cómo el genial arquitecto y escultor mimó hasta el extremo esa escultura, el recorrido por toda la nave enorme, la parada especial ante la tumba de San Juan Pablo II y la capilla del Santísimo. Ahí bien paramos a rezar por el Colegio, por todas las familias y sus necesidades…

Aunque habiendo empezado por los cimientos (los «Scavi») todavía quedaba la guinda subiendo a la cúpula realizada por Miguel Ángel. Espectacular, sin palabras, boquiabiertos… ante las vistas tan sobresalientes que pudimos contemplar desde la linterna de la cúpula.

Os podríamos contar mucho… pero que mucho más. Para dejar algo y contar a nuestro regreso os podemos decir que dimos un paseo largo y divertidísimo por la Roma renacentista y barroca: Piazza Navona, el Panteón, la Fontana di Trevi…

En fin, va a ser difícil olvidar tantas emociones en un día que hoy. Bueno… paseando por los lugares milenarios topamos con un violinista que en el atardecer de las calles de Roma… nos robó el corazón con su violín. Un día único, un atardecer mágico… una noche ya para descansar. Mañana… más.

Aquí os dejamos algunas fotos del día de hoy.

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