Consejos para padres: cómo sobrevivir a un niño con gripe

La Asociación Española de Pediatría ofrece en su página web diversos decálogos dirigidos a que los padres puedan manejar con tranquilidad los contratiempos de salud de sus hijos. Estos son los principales pasos a seguir para plantar cara a la gripe.

No tiene tratamiento

Ni antibióticos ni antigripales. Los antibióticos no sirven de nada, salvo en el caso de alguna de sus complicaciones. Todo lo que se puede hacer es aliviar las molestias y la fiebre, prevenir en lo posible las complicaciones y cuidar al niño enfermo. No se debe dar ácido acetilsalicílico ni otros medicamentos antigripales que lo contengan, de igual manera, también se desaconseja el uso de anticatarrales y antitusivos en menores de 2 años.

Un virus muy contagioso

Persona a persona. La gripe es muy contagiosa y se puede transmitir de persona a persona a través del aire por la tos y los estornudos, las manos, o por medio de objetos que hayan sido contaminados con el virus, como un juguete o una toalla.

Cómo prevenir

La higiene es la clave. Hay que evitar lo máximo posible el contacto del niño con otros niños o adultos enfermos. Intentar cubrir la boca y la nariz del pequeño con un pañuelo de papel al toser o estornudar y tirar los pañuelos a la basura tras el uso. «Es muy importante enseñarles a toser sobre su propio codo», recuerda Amparo Rodríguez, presidenta de la Asociación Galega de Pediatría en Atención Primaria. No compartir ni juguetes ni utensilios. Lavar al niño las manos con agua y jabón con frecuencia. Hay que tener en cuenta que el virus puede sobrevivir durante algún tiempo fuera de un organismo: 5 minutos en las manos, 24 a 48 horas en superficies duras y de 8 a 12 horas en papeles, telas y otras fibras, por lo que se recomienda insistir en las prácticas higiénicas como medida de prevención.

Líquidos

Beber con frecuencia. Hay que ofrecerle líquidos con frecuencia al niño para evitar la deshidratación. No hay que obsesionarse con que coma. Hay que respetar su apetito y sus gustos durante el tiempo que dure el proceso.

Ventilación

Aire entre cuatro paredes. Conviene ventilar con frecuencia las habitaciones y los espacios cerrados.

Mejor en casa

Tranquilidad. Cuando el niño está enfermo es mejor que esté tranquilo en casa, al menos hasta 24 horas después de que desaparezca la fiebre.

Vacunación

Primordial en niños factores de riesgo. La vacuna de la gripe solo se debe usar en niños a partir de los 6 meses de edad. Se recomienda la vacunación anual en los niños con enfermedades de base que les hagan más propensos a las complicaciones (asma, diabetes, enfermedades renales…)

Motivos de alarma

Conviene consultar al pediatra si… En la gran mayoría de los casos , la gripe se comporta como una enfermedad leve, de la que finalmente el niño se recuperará sin problemas. No obstante, conviene consultar al pediatra o acudir a los servicios de urgencias si la fiebre es muy elevada y persistente. Si el niño está muy irritable o adormilado. Si tiene mal aspecto general o dificultades para respirar o si le aparece alguna erupción en la piel.

Fiebre

Sin miedo. «No hay que tenerle fobia a la fiebre», asegura la pediatra Amparo Rodríguez. Es un mecanismo de defensa contra las infecciones. Hay que preocuparse si la temperatura es muy elevada y no baja, sin olvidar, que se considera fiebre a partir de los 38 grados centígrados. La AEP recomienda solo tratar a los niños febriles con paracetamol o ibuprofeno cuando la fiebre se acompañe de malestar. No hay que utilizar medicamentos con el único objetivo de bajarla.

Tos

Mecanismo de defensa del aparato respiratorio. La tos aguda no debe tratarse con calmantes para la tos, mucolíticos, expectorantes, antihistamínicos o descongestivos nasales, especialmente en menores de 6 años (y si se usan, siempre bajo control médico). Se recomienda hacer lavados nasales y humidificar el ambiente.

Gripe en niños: «Los padres tienen que tener armas para el autocuidado»

El sistema inmunológico de los más pequeños no está maduro como el de los adultos y poseen menor capacidad defensiva frente a las agresiones externas como el viento, el frío y la lluvia. Además, solemos pasar por cambios bruscos de temperatura y estar más tiempo en lugares cerrados. Por eso los niños (también los adultos en general) enferman más en invierno.

Hay una serie de virus que encuentran su apogeo en esta época del año. Según la Sociedad Española de Pediatría, el rotavirus, el virus respiratorio sincitial (que provoca infecciones en los pulmones y las vías respiratorias) y la gripe son las principales enfermedades a las que se enfrentan los pequeños de la casa en invierno.

Los niños son, además, los principales transmisores del virus de la gripe. «Son la fuente de contagio. Muchas veces, las epidemias de la gripe se originan en ellos», recuerda Amparo Rodríguez Lombardía, presidenta de la Asociación Galega de Pediatría en Atención Primaria.

¿Cuáles son los principales síntomas? «Son parecidos a los de los adultos. Fiebre, dolores musculares, malestar general, tos, mocos, cansancio, dolor de cabeza y, a veces, síntomas gastrointestinales como diarrea o vómitos», explica la pediatra.

El período de duración es variable pero suele estar entre los cinco y los siete días aunque, si hay una cosa clara, es el lugar dónde pasar ese tiempo: «El mejor lugar para pasar la gripe es en casa», mantiene Amparo Rodríguez. «La población tiene que tener armas para el autocuidado y los conocimientos para saber cuándo hay que acudir a urgencias». Se debe pedir cita en el centro de salud «si la fiebre dura más de tres o cuatro días o si le duelen los oídos por si se complica con una otitis». Hay que acudir a urgencias «si el niño tiene dificultades respiratorias, para descartar una neumonía, si el niño está muy somnoliento o si tienes manchas que no desaparecen al estirar la piel».

Lo que no hay que hacer es acudir al «Dr. Google», una práctica muy frecuente entre los padres. «En caso de buscar en Internet hay que hacerlo en fuentes fiables como las páginas de las sociedades de pediatría. Aunque lo ideal es comentarlo con el pediatra», aconseja Amparo.

Artículo tomado de: shorturl.at/bqvAX

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